UNA HERMANDAD DE GITANOS.
A las doce de la noche de 31 de julio de 1.749 cerraron las puertas de la muralla, excepto las de la Carne y el Arenal. Situaron en ella doble guardia, con orden expresa de no permitir a nadie la salida. Todos los caminos estaban formados con tropa a disposiciñon del capitán general. Poco más tarde se supo en Sevilla que dichas medidas eran para tomar en prisión a todos los gitanos que había en la ciudad y en sus arrabales. Había orden de embargar sus bienes, con encargo de matar al que se resistiera o tratase de huir. En efecto, mataron a tres que iban camino de la Cartuja. el 6 de agosto sacaron de la carcel a trescientos gitanos y en gabarras lo mandaron a la Carraca, de donde fueron trasladados a Cadiz con cuatrocientos más.
Esta era la situación que se vivía con los llamados tambien castellanos nuevos o egipcianos, en visperas de la fundación de esta hermandad.
A las doce de la noche de 31 de julio de 1.749 cerraron las puertas de la muralla, excepto las de la Carne y el Arenal. Situaron en ella doble guardia, con orden expresa de no permitir a nadie la salida. Todos los caminos estaban formados con tropa a disposiciñon del capitán general. Poco más tarde se supo en Sevilla que dichas medidas eran para tomar en prisión a todos los gitanos que había en la ciudad y en sus arrabales. Había orden de embargar sus bienes, con encargo de matar al que se resistiera o tratase de huir. En efecto, mataron a tres que iban camino de la Cartuja. el 6 de agosto sacaron de la carcel a trescientos gitanos y en gabarras lo mandaron a la Carraca, de donde fueron trasladados a Cadiz con cuatrocientos más.
Esta era la situación que se vivía con los llamados tambien castellanos nuevos o egipcianos, en visperas de la fundación de esta hermandad.
Un gitano, persona buena, como las hay en cualquier etnia, llamado Sebastián Miguel de Varas, se decidió a fundar una hermandad en el barrio de Triana, concretamente en el convento del Espíritu Santo. Se titularía de Nuestro Padre Jesús de la Salud y María Santísima de las Angustias. Acordaron trasladar sus deseos al provisor Pedro Manuel de Céspedes, tesorero y dignidad de la Santa Iglesia, en tiempo del arzobispo Luis Antonio de Borbón. La petición fue concedida el 9 de agosto de 1.753. Sus reglas se aprobaron en diciembre. Indicaban que la estación no la hiciesen a la Catedral, sino que al igual que las existentes en el barrio trianero, la verificase a la iglesia de Santa Ana. En su capítulo 1 el dia fijado de salida es el Jueves Santo. Asistirían los hermanos, como tambien podían hacerlo las hermanas.
El prior del Convento del Espíritu Santo, aprobadas ya las reglas no autorizó su constitución en aquel templo, ya que la cofradía de las Tres Caidas solicitó su regreso allí.
Los gitanos, nómadas por costumbre, no se amilanaron y entablaron conversaciones con el superior de los agustinos. Lograron establecer la cofradía en el convento de Nuestra Señora del Pópulo, y consiguieron la debida autorización para efectuar la estación desde allí a la Catedral.
Su cofrade Gerónimo del Campo se destacó por fomentar y difundir la hermandad.
El prior del Convento del Espíritu Santo, aprobadas ya las reglas no autorizó su constitución en aquel templo, ya que la cofradía de las Tres Caidas solicitó su regreso allí.
Los gitanos, nómadas por costumbre, no se amilanaron y entablaron conversaciones con el superior de los agustinos. Lograron establecer la cofradía en el convento de Nuestra Señora del Pópulo, y consiguieron la debida autorización para efectuar la estación desde allí a la Catedral.
Su cofrade Gerónimo del Campo se destacó por fomentar y difundir la hermandad.


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