viernes, 10 de abril de 2009
MADRUGÁ EN SEVILLA
Noche de imaginaria para un millón de personas, Una Madrugá más, las almohadas se quedaron intactas y las camas por deshacer.
Ayer volví a ver al Señor de Sevilla en la calle Zaragoza, con su peculiar forma de andar, también vi al Señor de la Sentencia, con su andar macareno, la Macarena como siempre entre saetas, vítores y oraciones. Y de nuevo al éxtasis del alma y los vellos de punta, en la calle pureza y en los Gitanos, de trompetería fina anti-bostezos, madrugá de Esperanza marinera, de tres caidas, madrugá de canela y clavo, de saeta y de un Cristo moreno que abraza la cruz como ninguno.
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