Después de volver de Sevilla de ver otra Madrugá llena de sensaciones mágicas, llegamos a nuestro pueblo con los pies cansados, embriagados de sueño, con muchas emociones, pero aqui no termina esta Semana Santa.El Viernes Santo es para mí uno de los días más emotivos y entrañables porque lo vivo con mi familia desde que era pequeño entorno al Cachorro, es un dia de reencuentro y de lágrimas, donde suelo ver a la imagen imponente del Cachorro y a su virgen del Patrocinio desde que era practicamente un niño en la calle Castilla, donde nosotros nos santiguamos a modo de despedida y agradecimiento hasta el año que viene si Dios quiere.

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