La palabra RESPETO está de moda, de actualidad, como debe ser. La escuchamos en los discursos, en las convocatorias, en las Iglesias, en fin en todos los sitios.
Todos hablamos de tolerancia y respeto, queremos sentirnos personas cultas y educadas, que no reaccionamos con violencia ni grosería cuando alguna persona actúa de manera distinta a nosotros.
Pero ¿cómo reaccionamos cuando alguien nos afecte a nosotros directamente?, ¿dónde quedan la tolerancia y el respeto?
Yo pienso que en realidad el respeto del que tanto se habla funciona, siempre y cuando no se metan directamente con nuestros intereses. Es una especie de pacto: si tú no te metes conmigo, yo no me meto contigo. Pero hay algo más completo que la tolerancia, el respeto es más rico y completo en su significado, implica entendimiento y comprensión y una gran porción de amor.
El respeto exige la comprensión del otro.
No basta solamente con no agredirlo o ignorarlo, implica escucharlo con atención y sin el ánimo de cuestionar sus ideas y abiertos inclusive a aceptar la posibilidad de replantear las nuestras, si estuviéramos equivocados.
El respeto hace una diferenciación total entre la persona y lo que esta piensa o diga en un momento dado. Nos lleva a aceptar nuestras diferencias personales, recordando que cada uno de nosotros tiene derecho a ser quien es.
De vez en cuando es necesario que trates de pensar y sentir como lo está haciendo la otra persona, es decir desde su punto de vista. Extender nuestra comprensión hacia los demás, implica volvernos más compasivos y tolerantes. No seas intransigente, no rechaces, discrimines o maltrates a otros porque no hacen lo que tú deseas o esperas que hicieran, ten más paciencia y comprensión. Nadie es más ni menos que tú. Llegamos a este mundo con limitaciones y condiciones más o menos dificiles para superar, resolver y de las cuales aprender, en eso radica todo.
Acepta a los demás con sus defectos y cualidades sin juzgarlos con ligereza. Cuando vivimos con respeto hacia los demás, nos volvemos más tolerantes, pacientes, comprensivos, cumplidores y responsables de nuestra participación en el mundo y cuando nos volvemos respetuosos de nosotros mismos establecemos limites con seguridad, nos valoramos más y confiamos en nuestra capacidad.
Por eso pido Respeto para nuestro pueblo, para sus ciudadanos y sobre todo para que los vecinos de Huevar del Aljarafe recuerden siempre que en la vida somos fermento de amor, tolerancia y Paz.


No hay comentarios:
Publicar un comentario