Está en sus calles y plazas, en la fuentes, en el aire, en sus olores, la primavera eres tú. Mira que es grande su Catedral, mira cuántas son sus iglesias que en primavera no basta y parece que toda Sevilla se hace templo, y sus iglesias capillas y su Catedral Altar Mayor y sus plazas presbiterios. Los naranjos jarrones de azahares blancos y su olor se hace caricia cuando roza la brisa. Así te hizo el Creador, como un espejo de gloria en que se refleja el Señor en preciosas canastillas, para que recuerde Sevilla cómo fue su pasión, muerte y resurección.
Hablan los siglos a través de muchas primaveras, que muchos han sido los cofrades que entregaron lo mejor de su vida, y muchos son los que siguen mostrando al mundo que sólo en una canastilla va un pasaje evangélico de la pasión del Señor.
Sevilla , que cada primavera nos muestra a la madre de Dios bajo un palio y con mesura la lleva por sus calles sobre peana de plata, cuántas tus advocaciones, pero la más bella !!MARIA!! La madre del Señor, desde el Domingo de Ramos hasta la Resurreción.
Madrugada, Viernes Santo en Sevilla, sólo late un corazón, el corazón de Sevilla para aliviar la pasión del Redentor; atardeceres dorados y madrugadas de luna y amaneceres violáceos, con nubes de encajes blancos entre los rayos del sol.
Sevilla: mira que a través de los tiempos han cambiado las cosas, otras han desaparecido, pero las cofradías NO. ¿Por qué será?. Porque aquí en esta tierra que nos vio nacer, la gracia de Dios te envuelve y te llena de alegría. Así lo sabe tu río cuando por Sevilla pasa, lo canta la Giralda en sus repiques de campanas.
Que Sevilla es la tierra de María, que es la Madre de Dios y al pasar por sus calles y plazas, ve que la primavera es Sevilla y Sevilla eres Tú.


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