
Llegó como llega siempre y Huévar lo esperaba en el bamboleo de rezos de su túnica, las miradas por donde habla el corazón sin que se tercien las palabras. Llegó como llega siempre y Huévar lo esperaba, al mismo compás llegó con la misma gracia y con la misma finura. La banda tocó las mismas marchas y a su son se derramaron la armonía y la elegancia. Llegó como llega siempre y Huévar lo esperaba y se fue sin que Huévar quisiera que se marchara. Su perfil se iba alejando por la cuesta de marinita, porque los rayos del alba los trae su madre Asunción reflejaos en la cara. Llegó como llega siempre y Huévar lo esperaba al Señor del Gran Poder, al de morena estampa, llegó como llega siempre poniendo en pie a Huévar del Aljarafe.
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