
La talla de ruiz Gijón, que resultó seriamente afectada por las llamas en el año 1.973, es una obra cumbre de la imagineria procesional barroca, ya duerme a resguardo de cualquier posible incendio, movimiento sísmico o intrusión vandálica en el templo. Han dotado al camarín del Crucificado de las más modernas medidas de seguridad y conservación, mi más sincera felicitación, sería una medida a seguir por las demás hermandades de nuestra provincia e incluso de nuestro pueblo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario