Este periodo del año liturgico nos prepara para que celebremos el misterio pascual, periodo rico en contenido espiritual y pone ante nosotros diversos signos externos que nos haran comprender mejor las realidades espirituales.
El primer signo externo que se nos ofrece es el de la ceniza. Esta ha sido siempre símbolo de humildad y de penitencia. La Iglesia al ponersela en la frente, quiere que reconozcamos que somos pecadores y merecedores de castigo, pero que al mismo tiempo tengamos confianza en el señor, que no desea la muerte del pecador, sino su conversión.
El ayuno casi simbólico en la actualidad, debe de ir acompañado de una actitud interior de penitencia. La oración es una de las actividades típicas del periodo cuaresmal. El tiempo de preparación para la Pascua se llama Ejercicio cuaresmal y comienza el próximo dia 25 de febrero.
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