
Eran las 8 de la tarde cuando empezaron a caer los primeros copos. Cuentas las crónicas que la gente se echó a la calle, y que la ciudad comenzó a ofrecer estampas inéditas, niños haciendo muñecos de nieve en la plaza de Santa Cruz, árboles con las ramas quebradas por el peso del manto blanco en la Plaza Nueva y decenas de sevillanos asomados a la calle Betis viendo nevar sobre el Gualdalquivir. Era el 2 de Febrero de 1.954, y habia llegado a la ciudad la visita más inesperada. En algunas zonas como en el Prado de San Sebastián la nieve alcanzó una altura de quince centimetros.
En los últimos años la posibilidad de repetir la postal de la Sevilla nevada ha estado cerca, Ahora 54 años después, la historia podría emular a aquel 2 de febrero de 1.954.

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