La Iglesia en España considera y agradece el regalo tan grande que supone la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar. Dicen que la Iglesia a lo largo de los siglos ha acumulado muchos tesoros, es verdad, innumerables tesoros espirituales, el mayor de los cuales es la Santa Misa y la presencia de Cristo en el Altar.
Éste si que es el gran tesoro de la Iglesia, pues el mismo Dios se ha querido quedar entre nosotros para ser alimento y compañero de la vida. No cabe un Dios más humilde que el que se queda prisionero de amor en los Sagrarios para darnos vida y sostener nuestra fe.
La Iglesia es impensable sin la Eucaristía, pues es la fuente que brota la vida sobrenatural que da sentido a toda la acción de los creyentes. Es verdad que hay una vida natural, pero no es menos cierto que hay una vida sobrenatural que nos sostiene en nuestra fe, en nuestros valores e ideales. El hombre necesita un sentido y un modelo para vivir, modelo que los cristianos encontramos en el silencio eucarístico, pues Jesucristo desde el Sagrario nos lo dice todo. Él comprende, Él escucha, Él perdona, Él alienta y nos fortalece para caminar por la vida con un rumbo y un norte.
Sin la celebración de la Eucaristía no hay vida en Cristo. Sin cristo el mundo se apagaría y dejaría de tener sentido la vida.


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