Hay un balcón en el cielo
donde se asoma mi abuelo
y ve pasar a sus nietos
el Sabado Santo en la tarde,
pues casi todos son soleanos
desde el más chico al más grande.
Y al frente de la cuadrilla
que no son más que chavales
mostrándoles el camino
para ser buenos cofrades,
el capataz emocionado
diciéndoles "menos paso le cabe",
que Francisco no se ha ido
que una año más,
quiere verte en su calle.
No te preocupes abuelo,
porque herencia ya dejaste,
pues ya me casé, y pronto voy a ser madre
e intentaré enseñarle a ser buen soleano
como tú a mí me enseñaste.
Y la Soledad gozosa
con el corazón vibrante,
desde su paso de plata
y viendo ese coro de ángeles,
sonríe mirando al cielo
hacie el balcón de mi abuelo.
... A mi abuelo, ya todos los abuelos que estan en la gloria.
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