
Y llegó el día, casi sin darnos cuenta, y sin hacer ruido, el 18 de octubre de 2008. Hoy me he acercado a tu casa para volver a verte, y me quedé sin palabras. Mirarte a la cara me costó, fué todo un esfuerzo, pero al mismo tiempo no supe que otra cosa hacer. Confianza..., tal vez, ya se que tu cara me acompañará el lunes, el martes, el miercoles..., y el resto del año...
Alguien me contó, ya está aquí, ya ha venido de nuevo, pero en tus ojos hay mucho tiempo, muchas alegrias y muchas penas, pero sobre todo muchas esperanzas. Esperanza de siglos. Creo que llegaste a esta, tu tierra, el dia 18 de octubre pasado y mirandote a los ojos he sentido que las cosas importantes no se pueden explicar, que todo en la vida tiene muchos matices. No he podido o no he sabido si ries o si lloras, si levantas una ceja o es que relajas la otra, si tus lágrimas terminan o empiezan.
Alguien me dijo que la Fé era creer en tanta belleza. Y puede que no le faltara razón.
Sentado delante de ti, en tu casa llena de invitados, he recordado muchas historias, pero tu sabes que has sobrevivido a todas, incluso a la peor de todas, el fuego, pero la vida es así. El ayer el 7 de marzo, el hoy el 18 de octubre, el dia y la noche, la alegria y la pena. En ese periodo de tiempo la gente entre risas y llantos comenzó a vivir un tiempo de espera, un tiempo de esperanza.
Ya llegó el 18 de octubre de 2008 y al llegar hasta ti me sentí insignificante como un grano de arena y a la vez grande como una montaña. Me tiemblan las piernas cuando voy caminando hasta tus plantas, no sé, es algo distinto a todo, sigo soñando o es verdad, quiero despertar de un mal sueño, y seguir teniendo esperanza, es el sueño de los que están despiertos, sin ella no seriamos nada.
Gracias madre mia de la Soledad por volver con nosotros...

No hay comentarios:
Publicar un comentario